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Reseña | Last Flag: ¿Una buena idea es suficiente?

Actualizado: 20 abr



¿Qué pasaría si tomas un solo modo clásico de un shooter y construyes un juego completo alrededor de él? Last Flag intenta justamente eso: convertir la captura de bandera en el núcleo absoluto de su experiencia. Desarrollado por Night Street Games, el estudio fundado por Mac y Dan Reynolds (sí, el vocalista de Imagine Dragons), el juego ya está disponible en PC a través de Steam y Epic Games Store, con versiones para consolas en camino y un precio accesible que busca atraer desde el primer momento.


En el papel, la propuesta es clara: partidas 5 contra 5 donde el objetivo es esconder tu bandera, encontrar la del rival y defenderla durante un minuto para ganar. Pero Last Flag no se queda solo en lo básico. Introduce un sistema de torres de radar en el centro del mapa que, al ser capturadas, permiten escanear el terreno enemigo y reducir las posibles ubicaciones de la bandera. Esto añade una capa estratégica interesante: puedes jugar al control de zonas o simplemente ignorarlo todo y lanzarte a buscar “a ojo pelón”.


También hay pequeños detalles que buscan darle personalidad. Antes de cada partida puedes ser elegido para esconder la bandera, lo que abre espacio para decisiones creativas —o tramposamente obvias— dependiendo de qué tan bien conozcas el mapa. A esto se suman bots que sueltan dinero para mejorar habilidades durante la partida, acercándose ligeramente a una estructura tipo MOBA, además de habilidades específicas por personaje que cubren los arquetipos clásicos: tanques, scouts, daño a distancia, etc.



Mucha intención, poco contenido


El problema es que, una vez que entiendes todo esto, ya viste prácticamente todo lo que el juego tiene para ofrecer.


Last Flag se vende como una “experiencia completa” sin microtransacciones, sin pase de batalla y con más de 200 cosméticos desbloqueables jugando. Y sí, eso se agradece en un mercado saturado de modelos agresivos de monetización. Pero esa filosofía choca directamente con su mayor debilidad: el contenido es extremadamente limitado.


De salida solo hay dos mapas —aunque el comunicado menciona tres escenarios, en la práctica la variedad se siente muy corta— y ambos se aprenden en cuestión de pocas partidas. Esto provoca que la búsqueda de la bandera rápidamente se reduzca a los mismos puntos comunes, eliminando la tensión que debería sostener la experiencia. Lo que al inicio parece estratégico, pronto se vuelve rutinario.


A nivel estético, el juego toma una inspiración muy evidente de Fortnite, tanto en su dirección de arte como en su tono ligero y caricaturesco. El giro del “reality show setentero” donde concursantes extravagantes compiten por la bandera es una idea interesante, pero se queda más como fondo que como algo que realmente transforme la experiencia.


Detalles que pesan más con el tiempo


Hay elementos pensados para darle identidad al juego que no logran sostenerse. La banda sonora cumple, pero se vuelve repetitiva con el paso de las partidas. El anunciador, en cambio, cae en la saturación: sus constantes “comerciales” ficticios terminan por volverse intrusivos.


En lo técnico, tampoco termina de convencer. Aunque visualmente es agradable, el rendimiento no es del todo estable. En mi caso, el juego oscila entre 30 y 60 cuadros por segundo en un equipo donde otros títulos del género como Fortnite o Overwatch corren sin problema a 120 FPS. Puede no ser un estándar universal, pero sí es un punto que afecta directamente la experiencia en un juego competitivo.


Eso no significa que no tenga momentos rescatables. Last Flag puede ser divertido, especialmente si juegas con amigos. Pero ese es un arma de doble filo: prácticamente cualquier juego mejora en ese contexto. La verdadera prueba es si puede sostenerse por sí solo… y ahí es donde falla.


Veredicto: una base que no alcanza


Night Street Games ya prometió actualizaciones gratuitas con más contenido —un nuevo mapa, un personaje adicional y otro modo de juego—, pero la pregunta clave es si llegarán a tiempo. Porque tal como está ahora, Last Flag se siente como una base interesante que aún no está lista para competir en un mercado lleno de propuestas mucho más robustas.


Con un precio accesible (desde $11.99 USD con descuento de lanzamiento), intenta compensar sus carencias, pero ser barato no necesariamente justifica ser limitado.


Last Flag es un juego que quiere hacer mucho con muy poco. Y aunque por momentos logra ser entretenido, se queda en un terreno demasiado común como para destacar. En un océano de shooters competitivos, eso suele ser sinónimo de algo que se olvida rápido.



Por todo lo anterior, en 1Up Gaming le damos un SCORE de:


60 - MEH


Lo que nos gustó

  • Giro interesante a la captura de bandera: El sistema de torres añade una capa estratégica que diferencia al juego que le da identidad propia.

  • Esconder la bandera: Poder elegir dónde ocultar el objetivo antes de cada partida introduce decisiones creativas que pueden cambiar el ritmo del juego.

  • Modelo sin microtransacciones: Apostar por una compra única sin pases de batalla ni pagos adicionales se agradece en un género saturado de monetización agresiva.



Lo que puede mejorar
  • Falta de contenido desde el lanzamiento: Con solo dos mapas y poca variedad, la experiencia se agota rápidamente y afecta directamente la rejugabilidad.

  • Poca profundidad a largo plazo: Una vez entendidas sus mecánicas, el juego ofrece pocas razones para seguir regresando frente a opciones más completas.

  • Rendimiento técnico inestable: Caídas y variaciones en la tasa de cuadros afectan la experiencia, y s se apuesta a un entorno competitivo la fluidez es clave.




Perfil

Last Flag
Last Flag

Título: Last Flag

Desarrollo: Night Street Games

Publicación: Night Street Games

Género: Hero Shooter / Captura la bandera

Fecha de lanzamiento: 14 de abril, 2026

Idiomas: Inglés, Español (Latinoamérica)






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