RESEÑA| DENSHATTACK!: Tony Hawk viaja en tren.
- César González

- 16 jul
- 5 min de lectura
Actualizado: hace 6 días

Hay juegos que desde su primera presentación parecen una broma. Una de esas ideas que alguien dice en una junta, todos se ríen, y después de unos minutos alguien pregunta: “esperen… ¿y si realmente lo hacemos?”. Denshattack pertenece exactamente a esa categoría.
La premisa es sencilla de explicar y absurda de imaginar: un juego de skate donde en lugar de controlar a un adolescente con una patineta manejas un tren futurista haciendo ollies, grinds y trucos imposibles sobre las vías de un Japón distópico.
Y lo más extraño de todo es que funciona. El proyecto del estudio barcelonés Undercoders llega este 15 de julio de 2026 a PC, PlayStation 5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 2 para demostrar que las ideas más descabelladas a veces son las mejores.
En una época donde muchos juegos buscan ser más grandes, más realistas y más impresionantes técnicamente, Denshattack recuerda por qué los videojuegos también pueden ser simplemente una idea loca ejecutada con suficiente personalidad. Es el tipo de proyecto que parecía más común en la era de los 128 bits de Dreamcast, PlayStation 2 y los primeros años de la Xbox original: un concepto extraño, un estilo visual exagerado y una identidad imposible de confundir.
Un viaje nostálgico entre ramen y rebelión
La historia nos presenta a Emi, una repartidora de ramen que vive en un futuro Japón destruido por los problemas ambientales. Mientras la población con recursos se refugia dentro de enormes domos controlados por la corporación Miraido, quienes quedaron fuera sobreviven como pueden.
La vida de Emi cambia cuando conoce a Fernando, un fotógrafo que descubre su talento manejando un densha (el tren que utiliza para repartir comida). Él la introduce al mundo del Denshattack, una especie de deporte clandestino donde los mejores pilotos compiten realizando trucos y enfrentándose a distintas bandas a lo largo del país.
La historia claramente no busca ser una reflexión profunda sobre el futuro de la humanidad,
es más cercana a un anime: personajes llenos de personalidad, bandas con diseños extravagantes (desde las coquetas gyarus hasta las rebeldes sukeban), robots y una energía punk que nunca deja de subir. Eso sí, para los jugadores de nuestra región hay un pequeño tropiezo: la traducción al español abusa tanto del modismo ibérico que es muy probable que prefieras configurar los textos en inglés para no perder el ritmo con jerga que suena bastante ajena.
El arte de patinar sobre rieles
Denshattack toma la estructura de un juego de skate y la adapta perfectamente a un tren que nunca deja de avanzar. El recorrido está marcado por las vías, pero eso no significa que sea automático. Cada segundo exige atención: cambiar de riel, derrapar en curvas soltando el freno en el instante exacto para ganar un impulso de velocidad, saltar obstáculos, hacer trucos, mantener combos y decidir cuándo arriesgarse para conseguir una mejor puntuación.
El control del tren es sorprendentemente natural. El joystick derecho se utiliza para realizar trucos al estilo de los juegos de skate clásicos, con movimientos específicos para conseguir diferentes combinaciones. Al principio parece sencillo, pero conforme aparecen nuevos movimientos la profundidad aumenta considerablemente. Si te abrumas con la lista, siempre puedes consultar el Tricktionary (Trucopedia), un menú interactivo que te salva la vida explicándote cómo marcar cada acrobacia.
La clave está en dominar el ritmo. No se trata únicamente de terminar un nivel. Se trata de repetirlo, aprender la ruta, descubrir nuevos caminos y mejorar tus puntuaciones. Esa sensación de “una partida más” es donde el juego realmente encuentra su magia.
Los niveles son probablemente una de sus mayores fortalezas. Aunque al inicio parecen recorridos lineales, poco a poco revelan rutas alternativas, secretos y objetivos secundarios que invitan a regresar. Un momento estás recorriendo una ciudad japonesa llena de luces, después estás pasando por una rueda de la fortuna abandonada, escapando de lava o incluso viajando por vías flotantes multicolores como el Yaoyorozu (el Camino de las Ocho Millones de Rutas), que se activa al sostener combos perfectos de alta puntuación.
El juego entiende perfectamente que la variedad es importante. Hay carreras contra rivales, desafíos de puntuación, misiones con objetivos específicos (como asustar fauna haciendo sonar la bocina) y enfrentamientos contra jefes que son probablemente algunos de los momentos más espectaculares de toda la experiencia.
Los combates contra jefes son donde Denshattack abraza completamente su lado más absurdo. Trenes que se convierten en robots gigantes al estilo Megazord, enemigos que funcionan como criaturas mecánicas sobre las que tienes que deslizarte o duelos donde devuelves pelotas de béisbol con tu vagón en escenarios que parecen diseñados por alguien con demasiado café y demasiada imaginación.
Pero esa exageración es parte del encanto.
Un banquete audiovisual con sabor a Dreamcast
Visualmente, el juego apuesta por un estilo cel-shading que mantiene unos 60 FPS estables y recuerda inmediatamente a la era del Dreamcast. Hay una fuerte influencia de Jet Set Radio, no solo por la estética urbana y colorida, sino por esa sensación de un futuro imaginado de finales de los noventa. Es un mundo lleno de colores, grafitis, diseños extravagantes y pequeños detalles que muestran cuánto cariño puso el equipo de desarrollo.
La música también merece una mención especial. Con una enorme variedad de temas y compositores involucrados, la banda sonora coordinada por Kid Katana Records mezcla electrónica, funk, hip-hop, jazz ácido y J-pop. El juego se da el lujo de tener firmas legendarias de la industria como Tee Lopes (Sonic Mania), Richard Jacques (Jet Set Radio) o el mismísimo Shoji Meguro (Persona). Es una de esas bandas sonoras que no solamente acompaña al juego: define su personalidad.
Conclusión
Densha Attack está diseñado para quienes disfrutan mejorar poco a poco, dominar sistemas y volver a un escenario después de varias horas para descubrir que ahora pueden hacer cosas que antes parecían imposibles. Es un juego extraño, pero en el mejor sentido posible. En una industria donde muchas experiencias intentan llamar la atención con escala y realismo, Densha Attack lo hace con una idea que parece imposible de vender: “Tony Hawk, pero con trenes”. Y lo mejor es que esa frase no es solamente se preste a broma, es una descripción bastante precisa de una de las experiencias independientes más frescas y originales de los últimos años. Densha Attack no quiere cambiar la industria. Solo quiere que subas a un tren, hagas trucos imposibles y sonrías mientras lo haces. Y eso es más que suficiente.
Por todo lo anterior, en 1Up Gaming le damos un SCORE de:
85 - Muy Bueno
Lo que nos gustó
Profundidad del sistema de trucos: El uso del stick analógico derecho para movimientos complejos y el útil Tricktionary ofrecen un control de estilo de patinaje clásico retador pero adictivo.
Diseño creativo y variado de niveles: Los caminos alternativos (Yaoyorozu), las locas persecuciones de jefes gigantes y misiones variadas garantizan que nunca haya un momento aburrido.
Estilo audiovisual redondo: Su estética de los años noventa en espectacular cel-shading a estables 60FPS se complementa con una de las bandas sonoras más memorables del panorama indie.
No nos gustó
Curva de exigencia demandante: Los combos de trucos avanzados requieren de mucha memoria muscular, lo cual puede llegar a cansar físicamente las manos en sesiones portátiles extensas.
Repetición en los audios de combate: Las pocas frases de celebración que los personajes gritan tras hacer piruetas son tan limitadas que se vuelven cansinas y molestas después de un par de horas.
Traducción repleta de modismos: Para el público latinoamericano, la localización al español abusa tanto del dialecto y jerga ibérica de España que puede llegar a cortar el ritmo narrativo.
Perfil

Título: DENSHATTACK!
Estudio: Undercoders
Publisher: Fireshine Games
Plataformas: PC, Switch 2, PS5, Series X|S
Fecha de estreno en México: 15 Julio 2026





















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