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RESEÑA| Brazilian Drug Dealer Before 4: un mal viaje que no es para cualquiera

15 sept
8 min de lectura

Brazilian Drug Dealer Before 4

A veces reseñar un juego puede parecer fácil. Es decir que te gustó, explicar por qué y, al final, decidir si lo recomiendas. ¿Qué pasa cuando el juego definitivamente no es para ti, pero aun así puedes reconocer el trabajo que hay detrás de él? En esos casos lo correcto es ser honesto: explicar que no conectaste con la propuesta, pero también señalar por qué puede funcionar para otras personas.


Eso es precisamente lo que me ocurrió con BRAZILIAN DRUG DEALER BEFORE 4: DEMONS FROM THE PORTAL TO HELL I OPENED ARE STILL IN THE FAVELA AND NOW I HAVE TO SAVE MAMADAS FROM RONALDO. Y sí, desde el nombre algo se siente mal.


Antes de entrar en materia hay que poner un poco de contexto. Brazilian Drug Dealer Before 4, o BDDB4 es un juego independiente secuela de Brazilian Drug Dealer 3: I Opened a Portal to Hell in the Favela Trying to Revive Mit Aia I Need to Close It!, desarrollada por el brasileño Joeveno y publicada por él mismo junto con NoQuarter. El proyecto continúa una serie que difícilmente podría ser más personal en su concepto y presentación. Steam lo describe como un boomer shooter brasileño inspirado fuertemente en Quake y desarrollado con id Tech 2. Además, el propio juego se presenta como un homenaje a los mods brasileños de los años 2000, los juegos bootleg de aquella época y la música brasileña.


Ese contexto explica mucho de lo que tenemos delante. BDDB4 no busca recuperar la estética retro desde una perspectiva moderna y pulida; intenta acercarse a una cultura más específica de juegos, mods y producciones hechas con recursos limitados, cargada además de referencias locales. El resultado es un videojuego que parece salido de un mal viaje después de consumir ácidos caducados: modelos extraños, escenarios poco convencionales, personajes absurdos y una presentación que parece negarse a comportarse como un producto tradicional. Y eso, por sí mismo, no es algo malo.


De hecho, fue una de las razones por las que Brazilian Drug Dealer Before 4 llamó mi atención desde que lo vi durante la pasada temporada de eventos digitales. Su estética poco cuidada tenía personalidad. No parecía otro boomer shooter intentando reproducir exactamente la misma nostalgia; había algo genuinamente extraño detrás.

El problema aparece cuando dejamos de hablar de apariencia y comenzamos a hablar del juego.


Brazilian Drug Dealer Before 4

Un buen control que no siempre encuentra dónde lucirse


Como boomer shooter, BDDB4 apuesta por la velocidad. El movimiento es rápido y ágil, con doble salto y un dash que puede utilizarse varias veces antes de entrar en cooldown, incluso durante el salto. Esto permite desplazarse rápidamente por las arenas y aprovechar bastante bien la verticalidad de los escenarios.


Y aquí hay que reconocer algo: el control funciona. Cuando el juego te coloca en espacios amplios, rodeado de enemigos y con suficiente libertad para moverte, el sistema resulta divertido. Correr, saltar, hacer dash, cambiar de dirección y mantenerte en movimiento mientras disparas tiene esa sensación de velocidad que uno espera de un boomer shooter.


El problema es que el diseño de niveles no siempre acompaña esas herramientas.

Hay secciones de plataformas que se sienten poco calibradas para un sistema de movimiento pensado principalmente para recorrer grandes espacios a toda velocidad. Lo que funciona muy bien en una arena, puede volverse incómodo cuando necesitas precisión para aterrizar en una plataforma o realizar una maniobra específica. En esos momentos, el control deja de sentirse como una herramienta de libertad y comienza a jugar en nuestra contra.


Por suerte, el diseño no consiste únicamente en avanzar de una arena a otra. También encontramos llaves, puertas, switches, pequeños acertijos y secretos que contienen objetos capaces de ayudarnos durante los combates. Son elementos sencillos, pero suficientes para darle un poco de variedad al recorrido.


De hecho, los niveles más avanzados muestran que existe una mayor capacidad para aprovechar las herramientas de movimiento. En las últimas zonas encontré espacios más interesantes, mayor verticalidad y pasillos interconectados que generan recorridos más complejos. Es una lástima que esa creatividad no aparezca con la misma consistencia a lo largo de toda la experiencia.


Brazilian Drug Dealer Before 4

Mucho caos, pocas amenazas realmente distintas


Algo parecido ocurre con los enemigos. BDDB4 no cuenta con una variedad especialmente amplia y buena parte de sus criaturas funcionan de maneras similares: algunos enemigos atacan a distancia mientras otros intentan acercarse para golpearnos. Hay humanos y diferentes criaturas demoníacas, pero después de un par de sesiones, es difícil sentir que cada nuevo enemigo cambie radicalmente la manera en la que debemos afrontar un encuentro.


Eso no significa que los combates sean tranquilos. El juego puede llenar la pantalla de enemigos y convertir algunas zonas en auténticas oleadas de caos. Sin embargo, el propio arsenal y el sistema de movimiento nos dan suficientes herramientas para lidiar con ellas. Nunca tuve la sensación de estar indefenso ante la cantidad de enemigos que el juego coloca frente a nosotros.


Y ahí está una de las particularidades del combate: muchas veces el jugador se siente más como una fuerza de la naturaleza que como alguien que está intentando sobrevivir a una amenaza.


Corres, saltas, haces dash, disparas y atraviesas la masa de enemigos provocando que algunos de ellos terminan funcionando más como obstáculos dentro del combate que como amenazas individuales. No necesariamente tienes que aprender el comportamiento de cada criatura ni desarrollar una estrategia específica para eliminarla; muchas veces simplemente necesitas mantenerte en movimiento y atravesar la oleada.


Cuando el juego consigue generar una arena enorme y caótica, funciona bastante bien. El problema aparece cuando esa fórmula comienza a repetirse sin suficientes variaciones. La cantidad de enemigos puede aumentar, pero si sus comportamientos y funciones permanecen prácticamente iguales, el caos termina convirtiéndose en rutina.


Es una pena porque el arsenal sí tiene suficiente personalidad como para haber permitido encuentros mucho más interesantes.


Brazilian Drug Dealer Before 4


Un arsenal que podría ser todavía más absurdo.


Las armas son probablemente uno de los elementos que mejor representan la personalidad de Brazilian Drug Dealer Before 4.


Hay metralletas, bombas y variantes de armas convencionales, pero también objetos que parecen haber sido elegidos simplemente porque alguien se preguntó: "¿y si esto fuera un arma?". Tenemos dos botellas de refresco que funcionan como una especie de minigun, una regadera que dispara rayos láser, un avión de papel explosivo y otras ocurrencias que encajan perfectamente con el tono del juego.


También existen armas más reconocibles, como escopetas y una machine gun que recuerda a la BFG de Doom.


Sin embargo, aquí creo que el juego deja escapar una oportunidad. Aunque las armas visualmente son absurdas, su funcionamiento sigue dependiendo en buena medida de munición y comportamientos bastante convencionales. Y precisamente por la naturaleza de BDDB4, esperaba que el juego llevara sus ideas todavía más lejos.


Si las botellas de refresco son una minigun, ¿por qué no disparar mentas? ¿Por qué no convertir cada arma en una extensión todavía más absurda del objeto que representa?

El juego se presta para hacer tontería y media, y pues, amigo, cásate con tu idea.


A riesgo de sonar reiterativo, cuando BDDB4 decide ser completamente absurdo es cuando mejor funciona, así que me habría gustado ver todavía más armas capaces de aprovechar esa libertad.

Brazilian Drug Dealer Before 4

Una música caótica que despierta una nostalgia inesperada


El apartado musical fue quizá el que más me sorprendió, precisamente porque no estoy seguro de que pueda decir que sea bueno.


La música de BDDB4 parece funcionar como otra extensión de la personalidad de Joeveno. Los niveles son prácticamente una excusa para colocar una pieza musical, un sonido o cualquier cosa que mantenga el caos. Y eso no desentona con el resto del juego.


La mezcla puede saturarse fácilmente entre música, disparos, voces y efectos sonoros. Hay momentos en los que todo parece pelear por ocupar el mismo espacio y algunos sonidos incluso llegan a distorsionarse. El resultado puede sentirse sucio, inacabado o simplemente torpe. Pero después de ver el juego completo, me queda la impresión de que esa sensación encaja demasiado bien con el resto de la propuesta como para descartarla simplemente como un error.


Hay gritos, disparos, voces, música extraña y sonidos que parecen estar ocurriendo todos al mismo tiempo. Y, de una manera bastante extraña, eso consiguió llevarme a un lugar que no esperaba encontrar jugando Brazilian Drug Dealer. Por momentos podía cerrar los ojos e imaginar una sala de arcade de los noventa: el humo de cigarro —porque antes se fumaba donde fuera—, la grasa de las papas con salsa que vendían afuera del local y el ruido de todas las máquinas funcionando al mismo tiempo.


No sé si eso significa que la música está bien producida, probablemente no, pero sí consiguió producirme una sensación. Y quizá esa reacción tenga más que ver conmigo y con mi propio contexto que con la calidad objetiva del apartado musical.



Una identidad muy particular


Y aquí es donde el contexto de Brazilian Drug Dealer Before 4 cobra mayor importancia. El juego no está intentando ser un boomer shooter moderno que simplemente utiliza gráficos retro porque están de moda. Su propia descripción habla de una intención mucho más específica: recuperar elementos de los mods, los juegos bootleg y la musica brasileña de los años 2000.


Eso ayuda a entender por qué la estética es tan particular, también explica por qué parte de su humor puede resultar difícil de interpretar fuera de Brasil. Estamos ante una experiencia profundamente localista, llena de referencias que pueden tener un significado distinto para alguien familiarizado con esa cultura que para un jugador de otro país latinoamericano.


Pero entender esa intención no obliga a que nos guste y creo que esa distinción es importante. Que la estética sea deliberadamente tosca no significa que todos los problemas de diseño sean deliberados. Que el juego quiera recuperar la sensación de un bootleg no convierte automáticamente una sección de plataformas mal calibrada en una buena sección de plataformas. Y que el humor sea local no garantiza que todos los chistes funcionen fuera de su contexto.


La intención puede explicar una decisión, pero no necesariamente convierte esa decisión en una buena decisión.


Brazilian Drug Dealer Before 4

Conclusión



Al final, Brazilian Drug Dealer Before 4: Demons From the Portal to Hell I Opened Are Still in the Favela and Now I Have to Save Mamadas From Ronaldo es una experiencia muy difícil de recomendar de manera general. Tiene un sistema de movimiento que funciona bien en combate, pero que no siempre encuentra el diseño de niveles adecuado para aprovecharlo. Tiene oleadas enormes de enemigos capaces de generar momentos caóticos, aunque muchas de esas criaturas terminan funcionando más como obstáculos que como amenazas realmente distintas. Cuenta con un arsenal creativo que podría haber llevado todavía más lejos su propia idea y una música que, aunque técnicamente puede sentirse desordenada, consiguió despertar en mí una nostalgia inesperada.


Y sobre todo, tiene algo que muchos juegos más pulidos no tienen: una identidad propia. Eso probablemente explica por qué existe una pequeña comunidad que espera ver qué ocurre después con este universo. BDDB4 no se siente como un producto diseñado para gustarle a todo el mundo. Se siente como el proyecto de un desarrollador que encontró una combinación muy específica de humor, cultura, música y videojuegos y decidió llevarla tan lejos como pudo.


El problema es que esa identidad también funciona como una barrera de entrada.

Si la propuesta no te interesa, e intentas jugarlo, probablemente soltarás el control bastante rápido. Pero si tienes curiosidad por los boomer shooters, los juegos extraños, los mods, los bootlegs o simplemente quieres experimentar algo que difícilmente se parece a cualquier otro FPS disponible actualmente, aquí hay algo que podrías querer conocer.


Para mí, sin embargo, sus problemas como videojuego pesan demasiado como para recomendarlo ampliamente.



Por todo lo anterior, en 1Up Gaming le damos un SCORE de:


60-Meh


Lo que nos gustó

  • Movimiento rápido y divertido: El personaje se desplaza con mucha agilidad y velocidad, haciendo que esquivar y disparar en áreas abiertas se sienta muy bien.

  • Mucha personalidad: Tiene un estilo propio bien definido, rescatando el estilo de los mods, la música brasileña de los años 2000.

  • Visión profundamente personal y auténtica: Transmite ser un proyecto sin filtros de su creador, hecho por pura pasión para plasmar su propio concepto sin buscar complacer a la industria tradicional.

No nos gustó

  • Saltos y plataformas incómodos: El control está pensado para ir a toda velocidad, por lo que intentar aterrizar en plataformas pequeñas se vuelve frustrante.

  • Enemigos muy parecidos entre sí: Aunque hay muchos enemigos en pantalla, casi todos atacan igual, provocando que las peleas se vuelvan repetitivas rápido.

  • Chistes y referencias demasiado locales: La visión tan personal de Joeveno exige conocer y entender su contexto de antemano para pasar un buen rato, por lo que su humor podria terminar alejando a más personas de las que puede atraer.


Perfil
Brazilian Drug Dealer Before 4

Título: Brazilian Drug Dealer Before 4

Estudio: Joeveno

Publisher: Joeveno, NoQuarter

Plataformas: PC

Fecha de salida: 16 de septiembre 2026



Brazilian Drug Dealer Before 4 TRAILER



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