RESEÑA | TURNIP MOUNTAIN: un pequeño rábano, un gran desafío
- César González

- hace 2 días
- 5 min de lectura

Una idea absurda... y ahí está su encanto
Turnip Mountain es un juego al que hay que tenerle paciencia. Desarrollado por el británico Luke Sanderson y publicado por JANDUSOFT, nos pone en "las manos" de un pequeño rábano que se encuentra contemplando su estrella favorita cuando un terremoto lo hace caer desde la cima de su montaña. Ya en el fondo, toma una decisión bastante peculiar: le crecerán brazos y tendrá que escalar de regreso hasta la cima.
Y así es como se hace un videojuego. Tomando una idea completamente absurda y construyendo alrededor de ella un esquema de gameplay sorprendentemente interesante, con ideas ingeniosas y un sistema de control que funciona durante el 99.9 % de la experiencia.

Aprender a escalar es parte de la aventura
En Turnip Mountain tendrás que escalar toda la montaña utilizando los nuevos brazos de nuestro pequeño rábano hasta volver a la cima. Cada brazo se controla de manera independiente con un stick del control: el derecho mueve el brazo derecho y el izquierdo hace lo propio con el brazo izquierdo.

Y aquí es donde reside gran parte de su encanto. Cuando digo que cada brazo se mueve de forma independiente, lo digo completamente en serio. Tendrás que imitar el movimiento real de una escalada: levantar el brazo empujando la palanca hacia arriba, cerrar la mano con el gatillo correspondiente para sujetarte, mantener el agarre, bajar la palanca para contraer el brazo y elevar un poco al personaje, levantar la mano contraria, sujetarte nuevamente, soltar la primera y repetir el proceso hasta alcanzar la cima.
Hago muchísimo énfasis en esto porque es la mecánica principal del juego. Incluso existe una sección inicial dedicada exclusivamente a enseñarte ese movimiento básico antes de comenzar a introducir nuevos obstáculos. Puede que tu cerebro tarde un poco en procesarlo, pero una vez que hace clic, todo empieza a sentirse natural y ya estás listo para afrontar desafíos mucho más complejos.

Una montaña llena de sorpresas
El diseño de niveles es verdaderamente sobresaliente. No siempre avanzarás en línea recta: habrá que escalar en diagonal, saltar precipicios, rodar por espacios estrechos (sí, como la Morph Ball de Metroid) y aprender nuevas formas de mover a nuestro pequeño rábano. Poco a poco el juego amplía tu repertorio de movimientos hasta ofrecer un moveset sorprendentemente variado.
Cada nivel introduce una mecánica distinta o un reto ambiental al que tendrás que adaptarte para seguir avanzando. Hay secciones donde deberás colgarte de lianas, otras con llaves, niveles de hielo, zonas iluminadas donde los puntos de agarre desaparecen e incluso áreas acuáticas.
Porque sí, nuestro rabanito también puede nadar, aunque está limitado por una barra de oxígeno. Después de todo, ahora tiene brazos... era lógico que también respirara aire, ¿no?

Mucho con realmente muy poco
La ambientación está muy bien conseguida y es increíble lo mucho que logra con recursos tan sencillos. Todo el juego se presenta originalmente en blanco y negro, aunque conforme avanzas puedes desbloquear distintas paletas de dos colores que modifican la estética sin perder la identidad visual del título.
Estas paletas funcionan además como uno de los principales coleccionables de la aventura. También encontrarás monedas repartidas por los escenarios que podrás gastar en una máquina gashapon desde el menú principal para desbloquear distintos atuendos y estilos para personalizar a tu pequeño rábano.
En el apartado musical no podría estar más contento. El juego desprende una vibra retro gracias a sus melodías chiptune, y gran parte del mérito es de Isabelle Chiming, compositora del título.
Cada pieza acompaña perfectamente la aventura y jamás sentí que alguna estuviera fuera de lugar. Puede parecer un apartado sencillo, pero termina aportando muchísimo a la personalidad del juego.

Un juego pensado para volver a empezar
Turnip Mountain no busca ser un juego largo; busca ser un juego que quieras dominar.
Una primera partida puede completarse en aproximadamente tres horas, aunque buena parte de ese tiempo la pasarás aprendiendo sus mecánicas y fallando una y otra vez hasta que todo haga clic.
Pero ahí no termina la experiencia. El juego te invita a regresar para romper los tiempos establecidos por los propios desarrolladores, incorpora un cronómetro para quienes quieran hacer speedrun y está claramente diseñado para ser rejugado una y otra vez.
Quizá algunos jugadores vean su duración como un punto negativo, especialmente quienes esperan campañas de varias decenas de horas. Sin embargo, por los aproximadamente diez dólares que cuesta, queda claro que la intención nunca fue ofrecer una aventura enorme, sino una experiencia que recompense la práctica y el dominio de sus mecánicas.

La paciencia también forma parte del reto
No todo es perfecto. Hay algunas mecánicas que siento que pudieron calibrarse un poco mejor.
Personalmente odié los niveles de hielo. Entiendo perfectamente cuál era la intención de los desarrolladores: hacer que las manos resbalen para obligarte a improvisar. El problema es que, si todavía estás adaptándote al sistema de control, esos niveles pueden sentirse más frustrantes que desafiantes.
Y no, no me gustan los juegos que me llevan de la mano ni que me tratan como si fuera incapaz de resolver un reto por mí mismo. De hecho, disfruto bastante cuando un juego exige dominar sus mecánicas. Pero hubo un par de saltos específicos donde terminé atascado mucho más tiempo del que probablemente debía.
Más de una vez cerré el juego y regresé un par de horas después, ya con la cabeza más fría. Curiosamente, casi siempre conseguía superar el obstáculo al primer o segundo intento.
Y eso me lleva de nuevo al punto con el que inicié esta reseña: Turnip Mountain es un juego al que hay que tenerle paciencia. En plena era de TikTok, donde todo busca recompensarte en cuestión de segundos, esa filosofía puede convertirse en una barrera para algunos jugadores.

Veredicto
Turnip Mountain demuestra que no hacen falta presupuestos millonarios para construir una experiencia memorable. Es un juego sencillo, pero con ideas muy inteligentes y una personalidad propia que lo distingue desde los primeros minutos.
Sí, exige paciencia, especialmente mientras aprendes a dominar su peculiar sistema de control. Pero una vez que todo hace clic, te recompensa con un excelente diseño de niveles, una banda sonora fantástica y una experiencia que invita constantemente a volver para mejorar tus tiempos.
Quizá no sea un juego para todo el mundo, especialmente para quienes buscan campañas largas o una progresión constante sin demasiados tropiezos. Pero si disfrutas dominar un sistema de control hasta perfeccionarlo y superar retos gracias a tu propia habilidad, aquí encontrarás una pequeña joya independiente.
Por todo lo anterior, en 1Up Gaming le damos un SCORE de:
80- Muy Bueno
Lo que nos gustó
Un sistema de control original y muy satisfactorio una vez que logras dominar sus mecánicas.
Diseño de niveles inteligente, con nuevos retos y mecánicas que mantienen fresca la escalada.
Excelente ambientación y banda sonora chiptune, que consiguen mucho con una propuesta visual minimalista.
No nos gustó
La curva de aprendizaje puede resultar frustrante durante las primeras horas.
Algunas mecánicas, especialmente los niveles de hielo, se sienten poco calibradas y elevan la dificultad de forma artificial.
Su corta duración puede decepcionar a quienes buscan una experiencia más extensa, aunque está pensado para la rejugabilidad.
Perfil

Título: TURNIP MOUNTAIN
Estudio: Luke Sanderson
Publisher: JanduSoft
Plataformas: PC, Switch 2, PS5, Series X|S
Fecha de salida: 30 Julio 2026



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