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RESEÑA| BEAT THE CHAMPIONS De Argentina para el mundo.


El terreno del fútbol arcade ha sido históricamente un espacio de culto donde la exageración y la diversión inmediata se anteponen a la simulación rigurosa. Bajo esta premisa se presenta Beat the Champions, un título desarrollado por los estudios argentinos Purple Tree S R.L. y Whiteboard Games, bajo la edición de Purple Play LLC. La propuesta busca capturar la esencia de los torneos globales mediante un enfoque directo y desenfadado, estructurado en torno a competiciones internacionales y regionales donde el objetivo es derrocar a las grandes potencias de la disciplina en pleno año mundialista.


La propuesta base sitúa al jugador frente a réplicas de selecciones mundiales listas para competir. De manera comprensible, el núcleo y principal atractivo promocional radica en el combinado de Argentina, escuadra que no solo ostenta un papel central en la narrativa, sino que cuenta con la licencia oficial de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Esto permite al usuario controlar a planteles históricos de distintas eras y jugar con leyendas de la Albiceleste de la talla de Diego Maradona, Gabriel Batistuta y Lionel Messi. El planteamiento es una clara carta de identidad local que apela de forma directa a la pasión por el equipo sudamericano.




Mecánicas y control: la imprecisión en el césped


En su sentido más estricto, las mecánicas de juego se adhieren al arcade extremo. Fuera del área de penalti las faltas son completamente inexistentes, lo que fomenta una dinámica de contacto constante y enfrentamientos de alto riesgo cerca de la portería. El sistema se apoya en tres habilidades especiales principales que se cargan de forma progresiva a lo largo del encuentro, permitiendo ejecutar acciones potenciadas para correr, driblear o disparar al arco rival. En la faceta defensiva, el repertorio incluye barridas, la posibilidad de meter el cuerpo y un movimiento específico con los pies para robar el esférico de manera limpia, exigiendo decisiones en fracciones de segundo donde la sincronización lo cambia todo.


A pesar de que el título resulta entretenido en ráfagas cortas y ofrece partidos dinámicos, la experiencia se ve comprometida por inconsistencias severas en el esquema de control. Aunque el ritmo evoca la jugabilidad de los simuladores de principios de la década de los dos mil o los arcades de salones recreativos de la misma época, la ejecución técnica carece de la precisión requerida. La dirección de los pases y los remates a portería no siempre responde de forma exacta a los comandos del mando, provocando que los futbolistas fallen en realizar la acción planeada por el usuario, un detalle crítico para un sistema que se promociona bajo la premisa de movimientos precisos.



Identidades disimuladas y el tropiezo del modelado tridimensional


Mientras que la selección argentina goza del beneficio de nombres reales, el resto del panorama internacional se compone de sutiles homenajes y símiles visuales de leyendas reconocidas. Un ejemplo notable se encuentra en el representativo de México, donde destaca un personaje con obvias similitudes estéticas a Luis Hernández, el histórico "Matador" de la justa mundialista de Francia 98. Estos guiños añaden una capa de nostalgia que los entusiastas del deporte sabrán apreciar de inmediato.


Lamentablemente, este encanto se desvanece al analizar el modelado de los personajes en las plataformas de actual generación. El diseño de los futbolistas en juego resulta sumamente deficiente, presentando figuras que asemejan siluetas toscas de plastilina, carentes de definición tanto en sus facciones faciales como en sus proporciones corporales. Si bien el estilo de arte general, que emula un cómic de trazo sucio, logra enmascarar parcialmente estas imperfecciones durante la cámara general, la realidad se vuelve innegable en las repeticiones posteriores a cada anotación. Es en esos acercamientos donde el motor visual decae sustancialmente, mostrando deformidades que no respetan ni a las figuras centrales de la experiencia.



Carencias de conectividad y la perspectiva conceptual


Otro punto crítico que diluye la experiencia de manera contundente es la ausencia absoluta de un apartado en línea al momento de su lanzamiento. Las opciones de juego se reducen exclusivamente a modalidades cooperativas o competitivas en el mismo sillón. Para una época en la que reunirse con personas de forma presencial para compartir una pantalla es una práctica cada vez menos frecuente, esta limitación tecnológica le hace un flaco favor al título y restringe enormemente su vida útil, privando al usuario de la posibilidad de medir sus habilidades a escala global.


Este aislamiento se suma a un enfoque conceptual que ya de por sí puede llegar a sentirse excluyente. El lema del juego establece que la selección argentina es el rival absoluto a batir. El planteamiento impregna al producto de un marcado tinte nacionalista que, si bien resultará sumamente atractivo para los seguidores acérrimos de dicho conjunto o para un público casual atraído por las figuras históricas, aleja a los jugadores que buscan un entorno de competencia global más equilibrado. Las notorias deficiencias en los modelos en tres dimensiones tampoco ayudan a sostener la ilusión de estar interactuando con los verdaderos monarcas del fútbol mundial, mientras que el apartado sonoro expone otra de las grandes ausencias al carecer de una identidad musical fuerte e interactiva durante los noventa minutos, acentuando la monotonía del ciclo repetitivo de juego.



Conclusión


Es una verdadera lástima que un concepto base tan sólido termine diluyéndose. El diseño gráfico de las interfaces, los menús y las ilustraciones bidimensionales poseen una calidad notable, complementada por una paleta de colores verde y morada sumamente llamativa y agradable a la vista. No obstante, estas virtudes se quedan en la superficie y no trascienden hacia la jugabilidad o el motor gráfico principal. De cara a futuras entregas, el título se beneficiaría enormemente de la obligada inclusión de juego en línea, una perspectiva más global y de un mayor soporte a otras naciones, evitando la sensación de ser un producto excesivamente local.



Por todo lo anterior, en 1Up Gaming le damos un SCORE de:


60 - Meh


Lo que nos gustó

  • Estilo artístico destacado en menús: El diseño de las interfaces, ilustraciones bidimensionales y la paleta de colores base verde-morada son sumamente atractivos a la vista.

  • Licencia de la AFA con planteles históricos: Cuenta con la ventaja de usar nombres oficiales y leyendas reales de la selección argentina como Messi, Maradona y Batistuta.

  • Propuesta arcade directa: El sistema de tres habilidades y la ausencia de faltas fuera del área de penalti logran ofrecer partidos dinámicos y divertidos en ráfagas cortas.


No nos gustó
  • Modelado tridimensional deficiente: El diseño en 3D de los jugadores es sumamente tosco, mostrando figuras deformes que parecen de plastilina, especialmente notorias en las repeticiones de los goles.

  • Inconsistencias en el control: La respuesta de los comandos carece de la precisión necesaria, provocando que la dirección de los pases y los remates no siempre sea exacta.

  • Ausencia de música en los partidos: Carece de una banda sonora dinámica dentro de los encuentros, lo que acentúa la monotonía y la naturaleza repetitiva del ciclo de juego.



Perfil


Título: BEAT THE CHAMPIONS

Plataformas: PC, Switch, Switch 2, PS5, Series X|S

Fecha de estreno en México: 28 Mayo 2026





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